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Control precoz del embarazo y mejora de la atención permitieron descenso de la mortalidad infantil en Uruguay

Publicado: 26.02.2018

El descenso de la tasa de mortalidad infantil, de 7,9 cada 1.000 nacidos vivos en 2016 a 6,6 en 2017, responde a una política sanitaria basada en las pesquisas tempranas, el control de las embarazadas y una mejora en la calidad de atención y traslados. La mayor reducción se registró en recién nacidos menores a 7 días, una de las tasas más difíciles de bajar, indicó la responsable de Salud de la Niñez del MSP, Claudia Romero.
Recién nacido
Pie de foto: Recién nacido

El Ministerio de Salud Pública (MSP) informó este lunes 26 la baja de los índices de mortalidad infantil, impulsada principalmente, por una reducción de la tasa neonatal precoz, indicador que registra los fallecimientos de recién nacidos menores a 7 días.

La tasa global pasó de 7,9  cada 1.000 nacidos vivos en 2016 a 6,6 por 1.000 en 2017, casi 100 fallecidos menos, destacó la responsable del Área Programática de Salud de la Niñez del MSP, Claudia Romero, en diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional. “Son datos preliminares, porque falta profundizar en el análisis, pero estamos muy contentos de marcar este descenso”, expresó.

La tasa neonatal precoz bajó de 3,91 cada 1.000 nacidos vivos (184 fallecidos) en 2016 a 2,98 por 1.000 (128 fallecidos) en 2017. En tanto que la tasa neonatal tardía (entre 7 y 28 días) disminuyó de 1,45 cada 1.000 nacidos vivos (68 fallecidos) en 2016 a 1,39 por 1.000 (60 fallecidos) al año siguiente.

En 2016, la tasa posneonatal (entre 28 y 34 días) era de 2,64 por 1.000 (124 fallecimientos) y descendió a 2,19 por 1.000 (94 fallecimientos) en 2017.

“La tasa neonatal precoz es una de las más difíciles para trabajar y este año ha tenido un gran impacto el descenso de fallecidos en menores de 7 días en la tasa de globalidad infantil”, resaltó Romero.

La funcionaria atribuyó este descenso al control precoz de la embarazada, el diagnóstico temprano de posibles patologías o malformaciones congénitas del recién nacido y una mejora de la atención, la capacitación de los profesionales y el traslado.

Romero también consideró significativo el descenso en la tasa de muerte posnatal y añadió que, aunque “falta trabajar mucho en lo que son muertes prevenibles”, existen estrategias para atender a este grupo. Entre ellas, mencionó la prevención de las infecciones respiratorias en menores de un año, con campañas de vacunación de la gripe y la tos convulsa.

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